Interés

Aunar acciones tendientes a transformar la incomunicación existente en las familias a partir de una evaluación conjunta de la situación actual.

Objetivos

Comprender la “Naturalización” de los Vínculos Violentos entre los miembros de las familias.

Participación activa en la construcción de una sociedad más humana.

 

Encuadre

Actualmente la sociedad y por ende, la mayoría de las familias, estamos inmersos en una fuerte crisis de valores que pone en evidencia la raíz de la “Cultura Violenta” que se está universalizando.

Se trata del proyecto de vida individualista y posesiva, que propone a “la acumulación de bienes tangibles e intangibles, como ideal de felicidad personal”, pero que lleva a la avidez continuamente insatisfecha, a la competencia desmedida, a la soledad, a la desconfianza del otro y por lo tanto a una enorme violencia interna. Este Proyecto de Vida está “naturalizado” y se lo considera como “normal”. No se lo concibe como una opción, sino como la única dirección posible para la vida.

Sobre esta dirección mental está construida la violenta cultura dominante, que peligrosamente, entró en la mayoría de los hogares y se está universalizando.

Como consecuencia de esta crisis es sumamente preocupante el aumento de la violencia en niños y jóvenes que, frente a ellos, los padres constatamos la dificultad que tenemos en dar respuestas coherentes, sintiendo la falta de herramientas para orientarnos y orientarlos en el camino de la tolerancia, la no discriminación, la comunicación directa y la no violencia.

Por todo esto las familias experimentamos con amargura el incremento de tres fenómenos familiares y sociales:

 

1. La desreferenciación: Cuando nuestros hijos no creen en nada ni en nadie porque no encuentran referentes éticos en quien inspirarse y tampoco lo encuentran en nosotros, sus padres, por la falta de coherencia entre nuestro pensar, sentir y actuar.

 

2. La fragmentación: Cuando nuestros hijos ven cómo se desintegran y se fraccionan los vínculos familiares: las parejas se separan tomando a los hijos como rehenes, el resentimiento entre hermanos y padres contamina y condiciona todas las relaciones… Generalmente estos conflictos familiares están motivados por nuestra actitud posesiva o egoísta, al organizar la vida como si girara en torno nuestro y nuestros intereses.

 

3. La desorientación: Cuando nuestros hijos no saben qué hacer con sus vidas y con su futuro y no encuentran cuál es la actitud más adecuada para los tiempos actuales porque en muchas familias, nosotros, sus padres, tampoco sabemos muy bien cómo orientar nuestras vidas y sus vidas por la falta de un verdadero Sentido.

 

La consecuencia de todos estos fenómenos, es el crecimiento de la violencia personal, familiar y social simultáneamente, confirmando una vez más que la violencia en cada uno de nosotros no sólo tiene causas externas, sino que también es producida por la contradicción interna y la falta de comunicación directa y sentido de vida.

 Pasos del trabajo en la mesa

  • Análisis de situación actual
  • Intercambio
  • Conclusiones
  • Acciones conjuntas

 ¿Quiénes pueden participar de estas mesa?

  • Organizaciones que trabajan con familias en la Argentina.
  • Personas comprometidas y/o interesadas en los temas que propone la mesa.